Parto en agua: Una opción más placentera de nacer

Parto en agua: Una opción más placentera de nacer

Parto en agua: Una opción más placentera de nacer

El agua es un elemento de la naturaleza sin el cual sería imposible sobrevivir como especie. Su uso durante el parto se ha popularizado en los últimos años, pero aún puede ser causa de polémica en algunos ámbitos.
Existe evidencia de que se ha utilizado desde la antigüedad. Se cree que los pueblos que vivían más cercanos al mar, lagos y ríos, acostumbraban parir en sus proximidades o dentro del agua. Los indios Chumash de la costa central de california, incluían en sus relatos como sus mujeres iniciaban su trabajo de parto en aguas poco profundas. Existen también otras comunidades indígenas que solían practicar el parto de pie y  dentro del agua.

En Europa este tipo de nacimientos fue registrado por primera vez en Francia y publicado en la revista Lancet por el cirujano Michel Odent, con el nombre de “Partos en Agua”, argumentando que este tipo de partos eran una opción muy eficiente para eliminar o reducir el uso de fármacos e intervenciones médicas. Además de ser  también una experiencia  física y emocionalmente gratificante. En Estados Unidos Michael Rosenthal fue el primero en practicar el parto en agua, mientras que en Alemania se realizó desde 1982, siendo su primera publicación en 1996 por el doctor Gerd Eldering con el nombre de “1000 partos en el agua”. En la actualidad este tipo de nacimientos lo  practican países tales como Australia, Alemania, Austria, Bélgica, España, Suiza, Noruega, Suecia, Holanda, Inglaterra, Israel, Canadá, Brasil, Argentina, Chile, Colombia, México y Ecuador entre otros.

La inmersión en agua caliente durante el trabajo de parto se ha popularizado por los beneficios sobre el dolor durante el trabajo de parto. Las contracciones son menos dolorosas y el trabajo de parto dura menos.

Durante el parto en agua la mujer debe estar en una bañera o jacuzzi. El nivel del agua debe cubrir su abdomen. La temperatura del agua debe oscilar entre los 34°C a 37°C. Las mujeres pueden permanecer en el baño durante unos minutos a unas horas durante la primera etapa del parto. La habitación debe ser cálida y se debe vigilar el bienestar del bebé a través de la auscultación de la frecuencia cardiaca fetal con un monitor especial contra el agua. La mujer debe estar enterada de los riesgos y beneficios en todo momento.

En una revisión sistemática de 2009 estudios científicos que evaluaron la seguridad y la eficacia de la inmersión en agua durante la primera etapa del parto, se reportaron los siguientes beneficios:

  • El uso de analgesia / anestesia epidural, espinal y paracervical fue ligeramente menor para los grupos de mujeres de parto en agua en comparación con las que no la utilizaron (OR 0,90, 95% IC 0,82-0,99, seis ensayos)
  • La duración de la primera etapa de trabajo de parto fue más corta (-32,4 minutos, IC del 95%: -58,7 a -6,1 minutos).
  • No hubo diferencias significativas en el resultado general de la analgesia, la duración total del parto, las tasas de parto con fórceps, el trauma perineal o los resultados neonatales.

En respuesta a esta revisión y otros datos, el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos (ACOG) concluyó que la inmersión en agua durante la primera etapa del parto

“se puede ofrecer a mujeres sanas con embarazos sin complicaciones entre 37 + 0 y 41 + 6 semanas de gestación “.

No se recomienda el parto en agua en las siguientes situaciones: Bebé prematuro, Sospecha de bebé grande (que pese más de 4 kgs.) Sangrado o hemorragia, Fiebre materna o meconio. Existe un porcentaje bajo de mujeres que tienen que salir de la bañera porque desarrollaron criterios médicos de exclusión como: Fiebre materna o sospecha de infección, rastreo anormal del ritmo cardíaco fetal, trabajo no progresivo, sangrado vaginal excesivo y cualquier condición que requiera un monitoreo fetal electrónico continuo.

 

En conclusión:

Según los estudios y las experiencias de mujeres que han tenido a sus bebés con este método se concluye lo siguiente:

  • El parto en agua favorece la relajación de la mamá y su pareja de modo que el parto se vive como un hecho cálido y más satisfactorio.
  • Se recomienda para mujeres con embarazos normales y de bajo riesgo.
  • No hay pruebas que demuestren efectos adversos en el Recíen Nacido.
  • El parto en aguda disminuye el dolor y reduce el uso de analgesia epidural durante el trabajo de parto.
  • Acorta la duración del parto.
  • Aún hacen falta estudios y más investigación para descubrir otros beneficios o conocer riesgos.

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